Problemas con el líquido amniótico

Los problemas con el líquido amniótico son aquellos que tienen que ver con el líquido contenido dentro de la “bolsa” donde se desarrolla el bebé y que lo rodea durante todo el periodo de gestación.

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Este líquido aumenta de volumen en la primera parte del embarazo y llega a su máximo nivel a las 34 semanas, cuando comienza a disminuir gradualmente. La ciencia médica todavía no ha descubierto cuál es exactamente el mecanismo que regula la cantidad del líquido amniótico.

No obstante, se sabe que el feto tiene que ver con la cantidad de líquido que el saco contiene. Durante la segunda mitad del embarazo, el líquido está compuesto principalmente por orina del feto.
El feto orina dentro del saco para luego a su vez tragar este líquido. Este líquido que circula alrededor de los pulmones del feto ayuda al desarrollo de éstos. Generalmente los incrementos o las disminuciones en pocas cantidades del líquido amniótico no representan un problema.

Sin embargo las grandes variaciones en el volumen de este líquido si pueden ser un síntoma de algún otro problema, que hay que conocer y al cual el doctor debe prestar la atención debida.

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El término médico para la presencia de líquido en grandes cantidades es polihidramnios o hidramnios. Esta situación ocurre frecuentemente en más o menos el 1 al 10 por ciento de los embarazos y, a menudo, el aumento es pequeño.

Los médicos no siempre saben qué lo origina, pero sí saben que los incrementos pequeños no representan ningún problema. Los incrementos mayores del líquido amniótico pueden estar asociados con alguna condición médica de la madres.

En casos raros, el exceso de líquido puede que se deba a ciertos problemas fetales. Puede ocurrir que el feto esté teniendo problemas en tragar el líquido, por ejemplo, por lo que éste se acumula en mayores cantidades en el saco.

Una mujer con muy poco líquido tiene oligohidramnios. Como lo mencionamos anteriormente, la cantidad del líquido amniótico disminuye después de las 34 a las 36 semanas. El problema viene si esa cantidad comienza a descender más abajo de un nivel específico.

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Una causa común de un bajo nivel del líquido amniótico es la ruptura de las membranas que permite la salida del líquido. Una disminución notable en el nivel del líquido antes de las 34 semanas puede indicar un problema en la madre o en el bebé.

Por ejemplo, algunas mujeres con hipertensión o lupus pueden tener menos flujo de sangre hacia el útero y, por consiguiente, menos sangre hacia la placenta y el bebé. Cuando el bebé recibe menos sangre, sus riñones producen menos orina y esto resulta en bajos niveles de líquido.

Si la reducción en el líquido es leve o moderada, el bebé se pone bajo observación y se le somete a pruebas de bienestar fetal. Algunas veces, el oligohidramnios es una señal de que el crecimiento del bebé es restringido.

Fotos: nosotros2, bebesencamino, pequelia
Video: mamaybebes

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